
¿Deberíamos escuchar a los apóstatas?
¿Deberíamos prestar atención a los apóstatas? Muy a menudo, diversos medios de comunicación ofrecen testimonios de personas que fueron Testigos de Jehová, como un modo de conocer más a fondo nuestra religión. Sin embargo, de forma casi invariable, estos testimonios son muy negativos; pero, ¿hasta qué punto son representativos e imparciales?
¿Quiénes son los apóstatas?
¿Quiénes son los apóstatas y cómo los definen los Testigos de Jehová y algunos expertos?

Lonnie D. Kliever
El sociólogo Lonnie D. Kliever, catedrático de la Southern Methodist University, explica: “La palabra «apostasía» es una transliteración del griego [ἀποστασία] apostasía, que originalmente denotaba insurrección o secesión. Su uso religioso denota el abandono deliberado de la religión de uno”. En la misma línea, el catedrático de sociología de Oxford, Bryan Ronald Wilson, escribió: “Apostasía puede considerarse sencillamente cuando un antiguo creyente renuncia a sus votos y a su anterior filiación religiosa.” De modo que cualquier persona que abandona voluntariamente su religión, puede ser correctamente considerada un apóstata desde el punto de vista de esa religión.
¿Qué es apostasía para los Testigos de Jehová?
No es simplemente abandonar la adoración de Dios y el servicio a él, o desertar de ellos; en realidad es una rebelión contra Jehová Dios. Algunos apóstatas declaran que conocen y sirven a Dios, pero rechazan enseñanzas o requisitos que se exponen en Su Palabra. Otros, que abandonan, afirman que creen en la Biblia, pero rechazan y atacan la organización de Jehová.
Tal como lo expresa la definición anterior; los Testigos de Jehová, a estas personas que nos atacan en los medios de comunicación, solemos denominarlas “apóstatas”. Algunas de tales personas reniegan de esa palabra alegando que no les describe correctamente, sino que es tan solo un término despectivo.
Los testigos de Jehová, fundamentalmente, a la hora de nombrar en público a alguien apóstata, no denominamos así a cualquiera que abandone la religión, sino solo a aquellos que tras abandonarla la atacan públicamente. De hecho, algunos diccionarios incluyen también en su definición el factor de publicidad; por ejemplo, el Diccionario Manual de la lengua española Larousse lo define: «Abandono público de una religión o doctrina». También el propio profesor Kliever, antes citado, añadió al definir la apostasía: “Debe comprenderse como un fenómeno público más que privado. La apostasía no es una cuestión de dudas religiosas privadas o del abandono de las prácticas religiosas. La apostasía es una renuncia y condena públicas de las anteriores creencias y prácticas religiosas de uno.” (Negirtas son mías)
Cada año, hay cientos de personas en varios países que dejan de ser Testigos de Jehová. Algunos son expulsados por conductas impropias para un cristiano, otros deciden desasociarse voluntariamente, y otros van abandonando las actividades de los Testigos de forma gradual según van perdiendo interés. Muchos de estos ex-testigos de Jehová mantienen una opinión neutra o incluso favorable de su anterior religión. De hecho, muchos de los que son expulsados dan pasos para ser readmitidos al cabo de un tiempo. Y entre quienes tienen una opinión negativa (ya sea por diferencias personales con otros Testigos o por disentir en asuntos de doctrina u organización), solo algunos tienen esa actitud de despecho que les lleva a tratar de dar publicidad a sus críticas y rechazos, convirtiéndose así en lo que los testigos de Jehová denominan correctamente un apóstata.
¿Son fiables sus testimonios?

Bryan Ronald Wilson
En décadas recientes han aparecido nuevas confesiones religiosas que exigen un alto grado de lealtad de sus miembros, y otras religiones no tan recientes —como los Testigos de Jehová— han experimentado un gran auge, lo que ha suscitado la curiosidad de la sociedad. Especialmente los casos de apostasía han atraído notablemente a los medios de comunicación, que ven la historia relatada por el apóstata como un buen reportaje, especialmente si este se ofrece a “revelar» aspectos o hasta secretos del movimiento al que pertenecía. En consecuencia, los apóstatas reciben una atención de los medios injustificada, —como veremos—, pese a que sus relatos suelen ser la información más ampliamente disponible para el gran público sobre las religiones minoritarias. Precisamente por eso, el apóstata se convierte en una figura central en la formación —o deformación, según el profesor Wilson— de la opinión pública sobre estos movimientos. Según el prof. Kliever (en su libro The Reliability of Apostate Testimony About New Religious Movements [La fiabilidad del testimonio de los apóstatas sobre los nuevos movimientos religiosos], 1995): “el apóstata no debe aceptarse sin crítica por los medios de comunicación, la comunidad de investigadores, el sistema legal ni las agencias gubernamentales como fuente confiable de información sobre nuevos movimientos religiosos; se le debe considerar siempre como un individuo predispuesto a exponer una visión parcial, tendenciosa”. ¿Por qué? (Negirtas son mías)
Entre las muchas confesiones religiosas minoritarias nos encontramos los Testigos de Jehová. A diferencia de lo que proclaman y enseñan las permisivas religiones de la cristiandad; los Testigos de Jehová, mediante la Biblia, exigimos una estricta adherencia de los miembros a las normas morales y doctrinales de Dios. Tal forma de vida cristiana, difiere abismalmente de las religiones tradicionales y de la moralidad general de la sociedad. Esto supone cierta tensión con el entorno que puede producir en algunos un deseo de aceptación social. No sorprende, por tanto, que algunos miembros terminen decidiendo que esta religión no es para ellos y la dejen, o bien que no sientan la suficiente motivación para mantener las normas del grupo y sean por ello expulsados. Como antes se dijo, la mayoría consideran su experiencia de forma positiva como un paso más de su viaje espiritual, pero entre los que abandonan o son expulsados, hay algunos que adoptan una postura de resentimiento y se convierten en detractores que atacan públicamente a su religión anterior a través de la prensa y de los tribunales.
El profesor Kliever compara la dinámica de separación del apóstata de un grupo religioso al que antes amaba con un divorcio lleno de amargura. Tanto el matrimonio como la religión requieren un alto grado de compromiso e implicación; cuanto mayor sea la implicación, más traumática la ruptura; cuanto más haya durado el compromiso, más urgente es la necesidad de culpar al otro del fracaso de la relación.
Los que han sido miembros de nuevos movimientos religiosos durante mucho tiempo y han estado muy implicados pero que más tarde se sienten desencantados con su religión, suelen echar toda la culpa a sus anteriores correligionarios o a la organización religiosa en general. Como explica el investigador de asuntos religiosos Gordon Melton (en su libro Brainwashing and the Cults: The Rise and Fall of a Theory [El lavado de cerebro y las sectas: el ascenso y caída de la teoría], 1999), magnifican pequeñas faltas hasta convertirlas en enormes maldades, convierten decepciones personales en maliciosas traiciones, e incluso contarán falsedades increíbles con tal de dañar a su anterior religión. 1
El apóstata por lo general siente una gran necesidad de autojustificarse. Trata de reconstruir su propio pasado, excusar su anterior afiliación a una religión que ahora odia tanto, y culpar a los que antes eran sus compañeros más próximos, sus amigos y sus hermanos. Esto explica su rechazo frontal ante cualquier información o argumento que refute la postura que tanto le ha costado crear o asumir. El sociólogo norteamericano David Bromley (en su libro The Politics of Religious Apostasy: The Role of Apostates in the Transformation of Religious Movements [La política de la apostasía religiosa: el papel de los apóstatas en la transformación de los movimientos religiosos] CT, Praeger Publishers, 1998) dice que individuos que proceden a dejar una fe elegida por ellos mismos se hacen críticos con ella para justificar su marcha, lo que abre la puerta a ser reclutados y utilizados por organizaciones que buscan usar su testimonio como un arma.
Aparentemente la persona se siente más respaldada cuando encuentra algún tipo de coalición que corrobore su postura, lo cual abre la puerta a una hostilidad reforzada y renovada como resultado de compartir nuevas experiencias y opiniones negativas, pues estas personas, a menudo reciben la autojustificación que buscan de organizaciones anti-sectas o grupos religiosos fundamentalistas, que ven a estas nuevas religiones como rivales peligrosos. Estos grupos, extraordinariamente activos en Internet, les proporcionan las explicaciones de una supuesta manipulación, un control mental o incluso un lavado de cerebro para que puedan así racionalizar su repentina adherencia e igualmente repentino abandono de un nuevo movimiento religioso. La información proporcionada por estos grupos suele ser altamente negativa y fuertemente tendenciosa contra la organización que han dejado atrás, y les proporcionan una lengua franca para contar sus historias de supuesta seducción y liberación.
Numerosos científicos sociales han señalado que estas autobiografías de “supervivencia a una secta” son relatos con un estilo altamente convencional, todo un género estereotipado. Es lo que algunos sociólogos denominan la «historia atroz», que tanto gusta a la prensa sensacionalista, y que algunos investigadores incluso han llegado a considerar una categoría de fenómenos (véase A.D. Shupe, Jr., y D. G. Bromley, «Apostates and Atrocity Stories» [“Los apóstatas y las historias atroces”], en B. Wilson (ed.), The Social Impact of New Religious Movements [El impacto social de los nuevos movimientos religiosos], New York, Rose of Sharon Press, 1981, págs. 179-215.)
El apóstata necesita establecer su credibilidad tanto con respecto a su conversión a su anterior religión como a su posterior renuncia a tal compromiso, necesita una explicación convincente tanto de su adherencia a su anterior fe como a su abandono y condena del mismo, y el género de la “historia atroz” le permite lograr esto hasta cierto punto. Gracias a esta historia, el apóstata se representa a sí mismo como una persona que fue introducida en su anterior confesión religiosa en un momento en que estaba especialmente vulnerable. Sus anteriores compañeros ahora son representados como personas que le convencieron con falsedades, engaños, promesas de amor, apoyo, mejores perspectivas, mayor bienestar, etc. En realidad, según su historia, eran falsos amigos que solo buscaban explotar su buena voluntad y conseguir de él largas horas de trabajo gratis o todo el dinero o propiedades que tuviese. Así, se representa como una persona que no es responsable de sus acciones cuando fue captado por su anterior religión, y que volvió a recobrar el juicio cuando la dejó o fue expulsado de ella. Su mensaje viene a ser: “En estas circunstancias, le podría haber pasado a cualquiera. Ellos son totalmente los responsables y ellos actuaron con malicia”. El apóstata evade así la responsabilidad de sus acciones y trata de reintegrarse en la sociedad a la que ahora quiere influir, y quizá hasta movilizar, contra el grupo religioso que él ha abandonado.
Según el prof. Wilson, los apóstatas, gracias al sensacionalismo de la prensa, a veces han decidido sacar ganancia de los relatos de sus experiencias vendiendo la historia a algún periódico o plasmándola en libros, a veces escritos por “negros”, es decir, autores anónimos que firman con el nombre del apóstata (Bryan Wilson, The Social Dimensions of Sectarianism (Las dimensiones sociales del sectarismo), Oxford: Clarendon Press, 1990, pág.19).
Citando al profesor Kliever: “Es innegable que estos tenaces y acérrimos opositores de las nuevas religiones presentan una visión distorsionada de las mismas, ante el público, los investigadores y los tribunales. Siempre representan un escenario que les justifica a ellos por medio de trasladar la responsabilidad de sus acciones al grupo religioso. De hecho, los diversos escenarios de lavado de cerebro tan a menudo invocados contra los nuevos movimientos religiosos han sido repudiados de forma aplastante por científicos sociales y expertos en religión como nada más que esfuerzos calculados para desacreditar ante la opinión pública y las agencias gubernamentales. Difícilmente pueden tales apóstatas ser considerados como informadores confiables por periodistas, investigadores y juristas responsables. Incluso los relatos de desertores voluntarios sin rencor deben usarse con precaución, pues interpretan su experiencia religiosa pasada a la luz de sus esfuerzos presentes por restablecer su propia identidad y autoestima.” (Negirtas son mías)
Coincide con él también el prof. Wilson al escribir: “Los apóstatas suelen ser informantes muy dispuestos, pero los sociólogos por lo general tienen gran cautela con esta fuente de información. Los informantes que son meros contactos y que no tienen motivos personales por lo que dicen, se prefieren antes que aquellos que desean utilizar al investigador para sus propios fines. El desafecto y el apóstata en particular son informantes cuya evidencia debe utilizarse con prudencia.” (Negirtas son mías)
En conclusión, vemos que el término apóstata es un término correcto y no necesariamente despectivo, que se refiere solo a una fracción pequeña de ex-Testigos de Jehová, concretamente a los que se envuelven activamente en tratar de desacreditar a su anterior religión, a veces trabajando bajo la influencia de grupos religiosos “anti-sectas”. La animosidad de estas personas y su necesidad de justificar sus decisiones contradictorias hacen que su visión de su anterior religión esté notablemente distorsionada, por lo que sus testimonios tienen una credibilidad muy dudosa.
1 Por supuesto, cualquier persona puede sentirse hasta cierto punto conmocionada tras abandonar una religión a la que amaba, igual que una persona tras un divorcio puede sentirse emocionalmente desestabilizada durante un tiempo. Esto en sí mismo no descalifica a la religión, igual que no descalifica a la institución del matrimonio; además, investigadores como Lewis Carter, David G. Bromley o Gordon Melton consideran que los casos en que alguien necesita ayuda psicológica tras abandonar su religión son escasos y más atribuibles a la influencia de los grupos anti-sectas que al abandono en sí de su religión. No obstante, en este artículo nos referimos más bien a quien lleva esa amargura al extremo de convertirse en un enemigo despechado de su anterior religión.
Con información de: http://tj-defendidos.blogspot.com/





Buenos días, que opinión tiene del «apóstata» Raymond Franz?
En este enlace puede ver su testimonio íntegro en vídeo y descargar su libro «Crisis de Cinciencia» que ha ayudado a algunos TJ a salirse de las alas de la WathTower
http://alianjesus.cubava.cu/2016/10/20/raymond-franz-ex-miembro-del-cuerpo-gobernante-de-los-testigos-de-jehova-cuenta-su-testimonio/
Buenos días.
Creo que este artículo es bastante claro. No me atrevería a postearlo par luego no ser cuidadoso con el asunto.
Para tí: ¿Son fiables los testimonios de los apóstatas? ¿No ejercerías cuidado con ellos?
@eldefensor gracias por responder y no borrar el comentario, algo que al menos en Nuevo Mundo es muy común.
Hay que cuidarse de los apóstatas pero nunca censurarlos ni prohibir a los miembros de la iglesia que lean sus escritos o vean sus testimonios, nosotros no somos dueños de las conciencias ni del pensamiento de nadie, solo el Espíritu Santo guía al cristiano a la verdad, ¿has leído el libro de Raymond Franz o visto su testimonio en video? De ser positiva la respuesta dime qué te ha parecido. 🙂
Usted me escribe:
‹‹Hay que cuidarse de los apóstatas pero nunca censurarlos ni prohibir a los miembros de la iglesia que lean sus escritos o vean sus testimonios, nosotros no somos dueños de las conciencias ni del pensamiento de nadie, solo el Espíritu Santo guía al cristiano a la verdad, ¿has leído el libro de Raymond Franz o visto su testimonio en video? De ser positiva la respuesta dime qué te ha parecido.››
Todos podemos tener un criterio personal sobre los apóstatas. Pero no es ese criterio el que importa. Lo que importa es lo que la Biblia enseña. Cualquiera que cree que es un «cristiano» verdadero y que se guía absolutamente mediante las Escrituras, y que el «espíritu santo» le guía, no escucha a los «apóstatas», ni tiene tratos con ellos, aunque eso implique cierto dolor o sufrimiento en el plano personal.
Un excelente principio para evitar a los apóstatas está en estas palabras inspiradas (dadas mediante «espíritu santo»): “Por su boca el que es apóstata arruina a su semejante.” (Proverbios. 11:9)
O sea, que lo que el «apóstata» habla o escribe, es ruina para el «semejante» que escucha o lee. ¿Desea usted su propia ruina delante de Dios?
Sobre lo que usted me dice:
‹‹@eldefensor gracias por responder y no borrar el comentario, algo que al menos en Nuevo Mundo es muy común.››
Bueno amigo, lo que en NuevoMundo sucede, es un asunto de NuevoMundo. Las razones que los Hnos. de NuevoMundo tengan son sus razones y hay que respetárselas. A veces usted también censura (borra comentarios) en su sitio y es bastante a menudo. Mire el propio caso de @rb.
Por otra parte, aquí también tengo mis reglas. En Bienvenidos escribí: «La mayoría de los artículos que escribiré (algunas veces tomando de diversas fuentes confiables) tendrán la posibilidad de ser comentadas y sin censura. POR SUPUESTO, SIEMPRE QUE LOS COMENTARIOS SEAN RESPETUOSOS Y SIN SARCASMOS O BURLAS Y QUE SE AJUSTEN AL CONTEXTO DE CADA POST.»
No es mi debate pero la única traducción que pone apóstata es la suya
H2611 חָנֵף kjanéf: de H2610; sucio (i.e. con pecado), impío:- falso, hipócrita, impío, lisonjero, pérfida.
H2610 חָנֵף kjanéf: raíz primaria; ensuciar, específicamente en sentido moralmente:- amancillar, contaminar, profanar, seducir.
Saludos y disculpen la intromisión
Sabía que alguien estudioso podía dudar o preguntar sobre la traducción que hace TNM de Proverbios 11:9
Como usted indica en ese texto bíblico es usado el vocablo hebreo ja•néf. ¿Qué significa este término? Usted mencionó algunos significados literales dados en la obra Strong en español. Sin embargo, además de estos significados, el Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, pág. 317 dice que ja•néf indica la idea de “estar apartado de la debida relación con Dios”, o “contaminar, llevar a la apostasía”.
que extraño es que toda persona que fue de un sistema politico o organizacion u religion que abandono las mismas ,nunca hable de las cosas buenas de esas y solo de lo malo .por lo general son personas que buscan protagonismo .hasta el dia de hoy no conosco un disidente que cuando lo entrevisten hable bien de su ex organizacion . y en cuanto a la pregunta quien es raymod franz ,solo te digo que es un judas iscariote de tiempos modernos .seguimos a Dios no a humanos .saludos
Gracias mario por su comentario.
Sea usted siempre bienvenido a El Defensor.
Saludos fraternales.
Muy buen artículo, es verdad que hay que tener mucho cuidado con los apostatas.
En la organización de los TJ cuantos refugiados apostatas existen, bien es sabido que ustedes (TJ) enseñan que todas las religiones son falsas excepto lo que enseñan los TJ. En NM comente una vez:
Primero aclarar que apostasía es referente a Dios, llegar a conocerlo y renegar de El. No comparto que se le atribuya esto a una organización que diga representarlo. Se podría declarar apostatas a todos (pentecostales, budistas, hindú, judío, católicos, adventistas, etc., la lista sería interminable) los que se han convertido mediante bautismo cristiano en Testigos de Jehová.
Como clasificaría mi situación:
Estudié con los TJ y comprendí que sus enseñanzas no son correctas y me aparte de ellas, hoy estudio con los ASD, me llamaría usted un apostata.
Según entiendo, y según postee, la apostasía es el resultado de primero, llegar a ser miembro del grupo y luego apartarse (independientemente de la vía para salirse) de ese grupo en estricta rebeldía hacia el grupo. Si nota, el articulo trata el asunto de manera general. Se toman criterios de personas que no son TJ y que sus opiniones coinciden.
En el caso nuestro (los TJ) escribí:
Los TJ creemos que Dios sí tiene a una organización visible en la tierra que lo representa. El siempre la ha tendió; ¿cuál sería la razón para no creer que ahora en nuestros días no la tiene? Es el Diablo quien desea que creamos eso. Que los adoradores de Dios están disgregados, separados en diversas religiones y sin una organización que los mantenga unidos en la fe. ¡Está claro! Eso le permite al Diablo crear diversas opiniones sobre lo que es el «cristianismo» e influenciar sobre ellas. Le permite el sectarismo, el fanatismo y hasta la violencia religiosa como viene pasando desde que la cristiandad existe.
Por tanto si Dios tiene a sus adoradores unidos en una hermandad organizada, el ir en contra de esa organización habiendo sido miembro de ella, eso es «apostasía».
Ya que usted lo dice voy a explicar mi punto de vista sobre ese asunto, espero ser lo mas cortes posible para que me publique el comentario.
Yo creo que en todas las organizaciones cristianas existen verdaderos adoradores de Dios, el problema es que no todos conocemos a Dios como Dios quiere que lo conozcamos (Juan 17:3 (no utilice la TNM)). Considero que el mayor enemigo que tiene Dios en la tierra no es el Diablo, es la religión. Cuando Cristo vino, predicó el evangelio para que todos entraran en el reino de Dios, hoy la religión predica doctrinas para llenar sus iglesias.
Yo clasifico la validez de un diccionario por la cantidad de errores ortográficos que este contenga, si el diccionario es la regla ortográfica no debe tener palabras mal escritas ni significados cambiados, es igual en las religiones, mientras mas cambios doctrinales tiene mas falsa es.
Todas las religiones dicen tener la verdad pero no todas tienen la verdad (Juan 17:17) o lo que es igual no tienen a Jesús (Juan 14:6). Si su Jesús es el rey del reino de Dios entonces es Jesús es Dios, un reino no puede tener dos reyes, cuando entiendas ese concepto llagaras a conocer a Dios (Juan 17:3 (no utilice la TNM)).
Un señalamiento, usted dice que La Atalaya es la organización que representa a Jehová y solo es apostasía cuando uno se separa de ella. Lo interesante es que la Biblia define como apostasía al apartarnos de Dios no de una organización
LBLA
Jeremías 8:5
‘¿Por qué entonces este pueblo, Jerusalén, se ha desviado en continua apostasía? Se aferran al engaño, rehúsan volver.
Oseas 14:4
Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos.
En el caso nuestro (los TJ) escribí:
Los TJ creemos que Dios sí tiene a una organización visible en la tierra que lo representa. El siempre la ha tendió; ¿cuál sería la razón para no creer que ahora en nuestros días no la tiene? Es el Diablo quien desea que creamos eso. Que los adoradores de Dios están disgregados, separados en diversas religiones y sin una organización que los mantenga unidos en la fe. ¡Está claro! Eso le permite al Diablo crear diversas opiniones sobre lo que es el «cristianismo» e influenciar sobre ellas. Le permite el sectarismo, el fanatismo y hasta la violencia religiosa como viene pasando desde que la cristiandad existe.
Por tanto si Dios tiene a sus adoradores unidos en una hermandad organizada, el ir en contra de esa organización habiendo sido miembro de ella, eso es «apostasía».
Ahora agrego:
Si alguien se rebela contra el arreglo de Dios, aunque diga que sigue adorando a Dios, aunque diga que sirve al rey Jesucristo, es un apóstata.
Puede ver apostasía así de esa manera en un ejemplo muy claro cuando Coré, Datán, Abiram y On apostataron (se rebelaron) contra Jehová. Sin embargo, ellos contra quienes se rebelaron fue contra los representantes de Jehová; contra Moisés y Aarón. (Números 16:1-3) Y todos sabemos que resultado dio Jehová a estos rebeldes apostatas (Coré, Datán y Abiram). (Números 16: 16, 17, 28-34)
Y te equivocas un reino si puede tener dos reyes. Eres una persona estudiosa, por tanto rebusca en la Biblia para que veas lo cierto de mis palabras.
Hermano ahórreme el trabajo y señáleme donde existen dos reyes en un mismo reino.
Sus palabras lo que quieren decir es que La Atalaya es el representante de Dios, donde esta la prueba de que ustedes fueron elegidos para representar a Dios.
Reino Medo-Persa: En la conquista de Babilonia Ciro el persa y Darío el Meda. Este forma de Gobierno no solo la confirma la Biblia, sino también la historia seglar.
Te voy a dar algo mas interesante:
El poder y la autoridad de Jehová son ilimitados, Él es el Rey Supremo. Los reyes de Judá eran gobernantes subordinados a Él, y eran los representantes de su soberanía en la Tierra.
En un principio Jehová gobernó sobre Israel como Rey invisible por medio de diversas agencias: primero, por medio de Moisés y después, valiéndose de jueces humanos, desde Otniel hasta Sansón. (Jueces 8:23; 1Sa 12:12.)
La Ley contemplaba el nombramiento divino de un rey humano, por lo que Jehová nombró a Saúl, de la tribu de Benjamín, por medio del profeta Samuel. (Deuteronomio 17:14-20; 1Sa 9:15, 16; 10:21, 24.)
Pasando de largo el reinado de Saúl quien fue desleal a Jehová y perdió toda posibilidad de mantener la casa real en su familia, llegamos a David. El fue fiel y apoyó la adoración y las leyes de Jehová, tuvo el privilegio de ser elegido para dar inicio a una dinastía de reyes. (2Samuel 7:15, 16.)
Los reyes que Jehová nombraba para Su pueblo tenían que actuar como Sus agentes reales. No se sentaban sobre sus propios tronos, sino sobre “el trono de la gobernación real de Jehová [«en el trono del reino de Jehová»; RV-1960]”, es decir, eran representantes de su gobierno divino. (1Crónicas 28:5; 29:23.)
De modo, que al final de la cuestión, el arreglo era que la nación se sintiera gobernada y protegida por el Rey Supremo Jehová y su humano rey; representante de su autoridad, poder, justicia, sabiduría y amor. (Dos reyes: Jehová y el rey humano nativo de Israel escogido por Dios)
Saludos
Hola colega, como estas?? te digo colega porque obviamente ambos somos blogueros. Me imagino que ya mis comentarios no te caigan muy bien, pues siempre ando en mi caza de falacias y pocas veces concordamos. Pero te diré que mejor amigo es el que discrepa, que aquel que siempre te dice que estas en lo cierto. No obstante, hoy si concordamos en algo, aunque no en la conclusión.
Es verdad que los ex_religiosos en algunos casos atacan a la religión de procedencia con encono. El odio y la amargura pueden cegar el entendimiento y en su afán por herir a sus enemigos exageran las maldades e inventan otras. Por esa razón como decía el libro que citaste, “se le debe considerar siempre como un individuo predispuesto a exponer una visión parcial.”
Sin embargo, algo similar sucede con elreligioso, en su afán de defender es cegado por el amor a su credo. ¿Nunca has oído que el amor es ciego?, pues si, también afecta el entendimiento y el juicio. Por lo cual, el cristiano exagera la perfección de su confesión religiosa y la predica argumentando sus grandes virtudes. Por lo que también debe considerarse siempre como un individuo predispuesto a exponer una visión parcial. Recuerdo a una pentecostal con la cual razonaba, de repente me abrió la boca y me dijo:
Ante semejante argumento desistí de seguir hablando. Pues si seguía de seguro la iba a ofender. Pues pensé, ¿Realmente si el “milagro” hubiese sido del Dios todopoderoso le haría algo tan chapucero como un empaste? ¿el diente no le habrá dejado de doler como me ha sucedido a mí y ella se lo atribuyó a Dios? Un empaste en mi opinión es algo humano, algo burdo y chapucero, Dios le hubiese creado un diente nuevo. Pero ella le brillaban tanto los ojos, que preferí dejarla con la alegría de su supuesto milagro. Ella estaba cegada por el amor a Dios y atribuia todo a la divinidad.
La conclusión es que para saber la verdad sobre una religión se debe escuchar al que odia, al “apostata” porque te mostrara solo la parte mala de la religión, pero luego hay que oír también al que ama, al devoto religioso porque te mostrar la parte buena del credo. Teniendo presente, que no todo lo que dice el apostata es verdad del todo, ni todo lo que dice el religiosos es verdad del todo, debemos formarnos una imagen de dicha religión.¿Nunca has oído que para hacer un juicio es necesario escuchar a ambos bandos, o sea, a favor y en contra?
Claro que sí, hay que escuchar a los ex_ religiosos y quitarles la etiqueta de desprecio y subvaloración, “apostatas”. Debes tener en cuenta, que la verdad es cierta sin importar quien la diga. Lo importante son los argumentos expuestos, no las virtudes de la persona, ni sus defectos. Galileo Galilei fue etiquetado más que apostata, hereje, y no obstante, la verdad estaba con él.
Esto no es para ofenderte, solo es una reflexión para que comprendas lo absurdo de no escuchar a alguien solo por ser etiquetado como apostata. Te imaginas que fueses fariseo en los días de Pablo. Te imaginas que lo vieras apostatar e irse para una religión extraña. ¿Escucharías al apostata Pablo, ahora cristiano, o serias fariseo eternamente por negarte a escuchar a un apostata?
Si tú tienes la verdad, ¿realmente alguien puede convencerte de lo contrario?, de veras te digo, si alguien lo logra, es porque estabas en un error.
Salu2
Gracias por su comentario.
Una reflexión muy personal mía:
No necesito, ni escuchar, ni leer a los apóstatas que desde el punto de vista nuestro (los TJ), hemos visto realmente actuar como apóstatas.
«Los testigos de Jehová, fundamentalmente, a la hora de nombrar en público a alguien apóstata, no denominamos así a cualquiera que abandone la religión [la nuestra], sino solo a aquellos que tras abandonarla la atacan públicamente.»
Para mí hay una cosa clara. Pienso igual que Josué.
«Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Jehová” (Josué 24:15) Cada quien apóstata o no toma su propio camino. Yo continúo en el que escogí sirviendo a Jehová mediante Cristo Jesús, en compañía del «esclavo fiel y discreto» y de toda mi hermandad mundial.
Nuevamente; gracias por su comentario.
Disculpe que sea un copy&past.
Pero le repito exactamente lo que meschareth le ha escrito:
hola defensor…también creo que le falto mencionar a los desasociados, que no han cometido ningún pecado pero que se decepcionaron de los tj. Quizas ellos también hablen mal, hablen de su motivo de salir. ¿Serían apóstatas?
Al lado de mi casa hay una pareja de ex-testigo que no lo expulsaron por ningun pecado, sino que desidieron no serlo más, se desasociaron y volvieron a su religion de origen, la santeria. ¿De que pecado se van a justificar los desasociados?, simplemente se decepcionaron de su religion, ¿motivos?, muchos… quizas descubren errores de doctrina, de conceptos, de reglas demasiado estrictas y para ellos antibíblicas, conflictos con los ancianos que algunos no son tan amorosos, entre otros…
un abrazo…
Lo siento alright, de verdad no tengo ningún interés en debates.
Tus vecinos han de saber en su interior y profundo «yo» de ellos cuáles en verdad fueron sus razones para alejarse de Jehová Dios y de Cristo Jesús y del Pueblo de Dios. Si tienen pecados (e incluso pecados ocultos) o no, eso es un problema de ellos con Dios. La santería es una religión que millones de personas practican en diversas partes del mundo. La Biblia enseña que quien después de conocer a Dios y aceptar el sacrificio redentor de Cristo, lo desprecia volviéndose al pecado voluntariosamente esta en las manos de Dios para juicio y cosa horrenda. (Hebreos 10:26-31)
La santería es una forma de religión idolátrica y demoniaca de la cual el cristiano tiene que estar limpio. (Hechos 15:29; Gálatas 5:19) De hecho el fin de esas personas es la destrucción. (Rev. [Apocalipsis] 21:8) No lo digo yo lo dice la Biblia. Aun así yo respeto a quienes se involucran en esas religiones. Los TJ no odiamos a personas que practican ese tipo de religión, o cualquiera otra diferente a la nuestra, pero sabemos que debemos mantenernos alejados de esas prácticas. (1Corintios 10:20-22)
Y te soy franco, aquel que conoció y acepto la verdad bíblica una vez y luego se aleja renegándola es un apóstata también; aun cuando no hable enconadamente en contra de su anterior religión o anteriores amigos y hermanos. Ha apostatado contra Dios directamente.
Saludos
Cuando una persona abandona la Iglesia no siempre significa que abandona a Dios sino a quienes dicen representar a Dios, en ocasiones es por razones muy lógicas como la introducción de doctrinas humanas y enseñanzas incorrectas, por eso creo justo escuchar a aquellos que se han apartado para medirnos como Iglesia y ver en que fallamos que hemos perdido a un alma que puede perderse, negarlos y apartarlos como a veces se hace lo demuestra más el mal trabajo de la iglesia y tales representantes de Dios.
Gracias por su comentario y respeto su criterio.
Si pudo leer todo el artículo antes de comentar y también los comentarios subsiguientes entonces pudo ver qué pensamos los TJ sobre este asunto.
En uno de esos comentario previos escribí:
Saludos